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25 de octubre de 2020
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 Los Guájares en imágenes

La generosidad hídrica de este valle, que brota de manantiales y discurre por sus barrancos, si bien no muy caudalosa, ha permitido una ocupación humana de este territorio, aunque con densidadesno muy elevadas. La tradicional actividad agrícola y ganadera de este valle nos ha dejado un rico y variado legado arquitectónico y etnográfico que constituye un interesante atractivo turístico. Esta generosidad hídrica, ya referida, ha permitido la implantación de una dinámica agricultura de regadío. Las parcelas irrigadas corresponden a diferentes tipos morfológicos de parcelación. Encontramos parcelas de fondo de valle, son alargadas, sinuosas y adaptadas al curso del río de La Toba. También encontramos parcelas de ladera abancalada, estrechas e inscritas en las curvas de nivel que ascienden de manera sinuosa por las laderas del valle.

Las infraestructuras de origen árabe destinadas a obtención de agua a través de fuentes y abrevaderos, almacenamiento en albercas, balsas y aljibes, y a la distribución a través de una rica red de acequias, constituyen parte importante de los paisajes agrarios de nuestras tierras y de nuestro patrimonio civil y etnográfico.

 

El sistema de acequias lo constituye una red de canalizaciones que sirven para distribuir el agua por los distintos cultivos del municipio siguiendo la línea de menor pendiente. Son de época almohade y es junto con Dalias (Almería) los dos únicos sitios donde se conservan. El sistema árabe de acequias que atraviesa el pueblo de Guájar Alto riega actualmente las vegas del valle desde la Fuente Santa. Las más importantes son la Acequia de la Capellanía y la Acequia de la Rotura.

 

En Guájar Faragüit, la Acequia del Canalón procedente del río y que cruza una de las calles del pueblo, ha proporcionado el suministro para uso agrícola y agro-industrial. Cabe destacar la Acequia “Allá de Caras” (expresión local que significa “en frente o en aquella cara”) de época nazarí, que se sigue conservando como hace siglos y es la más extensa en Guájar Faragüit.

 

En Guájar Fondón las tierras de regadío son fertilizadas por las aguas del Río o Barranco de la Sangre, dando cinco acequias para el riego de la vega y surtido del vecindario: Acequia Alta, Acequia Baja, Acequia del Cañuelo.

 

Otro elemento de esta red de acequias son los numerosos modelos de alberca andalusí, que almacenaban el agua para usarla sobretodo como recurso para el regadío. Algunas de las más conocidas, ya sea por su tamaño o antigüedad son: la Alberca de Cuatreis, la Mesetilla, los Merros, los Morros, el Sotillo o la del Llano.

 

También forman parte de este legado hidráulico andalusí las galerías drenantes (“qanat o foggara” en árabe), que son un sistema de captación de agua subterránea bastante singular, presentes en todo Al-Andalus aunque más abundantemente en áreas de escasez hídrica como Granada, Jaén y sobre todo Almería.

En áreas de montaña interiores o valles abruptos, como es el caso de Los Guájares, la galería es excavada a partir de un manantial que aflora a la superficie de una ladera, de esta manera se fuerza el caudal de éste. Suelen ser de corta longitud y pueden contar con pozos de aireación de salida al exterior. Dos buenos ejemplos de “foggara” los encontramos cerca de Guájar Faragüit, en el Manantial de Los Avices y en el del Minchal.

 

Los amantes de la naturaleza y del mundo rural en general encontrarán una tierra llena de tesoros naturales, rincones donde perderse, espacios para la practica del turismo activo y deportivo, joyas geológicas y un sinfín de posibilidades educativas y lúdicas al aire libre.

 

Las Chorreras de los Corrales y la Cucharera

 

Pocos sitios hay donde se puede apreciar más vida que en el curso alto de un río. Enmarcados en la parte alta de nuestro valle, cerca del núcleo de población de Guájar Alto, subiendo por el carril de las Albuñuelas, nos encontramos estas chorreras, de incalculable valor paisajístico y geológico.

Aún, en buenos años de lluvia, podemos escuchar cabalgar las cristalinas aguas por las rocas calcáreas del entorno, depositándose con el paso de los años en forma de espectaculares travertinos.

Chorrera de los corrales
Su majestuosidad se refleja en su altura, 70 m. de caída y 120 m. de anchura, un regalo para los amantes de la naturaleza. Formada por las aguas del propio río de la Toba, está situada en la cabecera del río, bajo dos antiguos cortijos, el del Prado y el del Chorreo.

 

Chorreras de la Cucharera
Más estrecha (30 metros), pero no por eso, menos impresionante, está formada por varias caídas, las dos primeras a lo largo de un pequeño barranco y la última, quizás la más espectacular, abierta al valle, con varias fuentes surgiendo de la roca. Está formada por las aguas de la Rambla de las Albuñuelas, que actualmente discurren subterráneas.

 

 Panorámica de los Guájares